Sala Los Mallos

Un club de Boulder, situado en la calle San Antonio, paralelo a la Av. Navarra, donde nos juntamos para entrenarnos en nuestro deporte favorito, y desde donde organizamos salidas y excursiones. La Sala cuanta con una pequeña sala de musculación, un montón de zonas de Boulder y muy buen ambiente.
Para más información llama a Manolo, 616561281

lunes, 23 de agosto de 2010

Descubriendo Teruel

Aprovechando estos días de vacaciones, nos acercamos un par de compas de la Sala, por las comarcas del Matarraña y Maestrazgo de Teruel, para descubrir nuevas zonas de escalada. Y vaya si descubrimos, por un lado descubrimos zonas impresionantes para la práctica de nuestro deporte favorito, por otro lado, un montón de paredes vírgenes, para los aperturistas,y en el lado negativo, la nula señalización que nos impidió escalar en lugares espectaculares como los órganos de Montoro.
Comenzamos nuestro viaje en le Maestrazgo, en las Rocas de Masmut, en el témino de Villarroya de Tastavins. El acercamiento hasta las Rocas está bien señalizado, pero una vez allí, el camino para llegar a píe de vías está sin marcar y están poco accesibles. Además el mal tiempo nos impido escalar en esta espectacular pared de conglomerado, que recuerda a Riglos, y que es un sitio ideal para los amantes de los "largos" con vías de más de 200 metros.

Para ver las reseñas, pulsa aquí.

Cambiando a la Comarca del Matarraña, nos perdimos por Lasdruñan en busca de unas cuevas con pinturas rupestres y gracias a las indicaciones de los paisanos, llegamos hasta el Estrecho de Crespol, zona de caliza donde hay abiertas unas pocas de vías, un poco inclinadas y de mucho equilibrio, ideales para practicar los movimientos de pie/mano. Algunas de las vías no las pudimos probar, ya que a píe de vía hay una acequia que en ese momento bajaba llena, por lo que el acercamiento y el tema de la cordada es impracticable.


Para ver las reseñas del Estrecho, pulsa aquí.

Y por fín, partimos hacia los Órganos de Montoro, una zona espectacular, placa caliza, donde hay abiertas una veinta de vías de varios largos. Pero cual sería nuestra desilusión, cuando después de varios intentos no logramos encontrar las vías. LLegamos a pie de pared, tras dejar el coche en un recodo de la carretera, pero después de recorrer un buen trecho de la zona, por las dos caras, nos tuvimos que dar por vencidos. Una pena el tema de la inexistente señalización.


Pero para terminar nos llevamos una agradable sorpresa, en la entrada de Pitarque, donde nos dirigiamos a hacer una ruta de 9 kilómetros (ida y vuelta) para ver el espectacular nacimiento del río Pitarque, nos encontramos con dos vías en una pared de placa, de caliza, sin ningún tipo de señalización ni reseñas. Después de la pateada (preciosa) hasta el rio, decidimos terminar la jornada pretando un poco. A sí a ojo, son dos vías asequibles, quizá un 6 a, y la otra un 6a+, con un par de pasos de 6b, sobre todo la salida.


Buena experiencia la vivida en tierras turolenses, quizá deslucida por el tema de la señalización. Para otra vez.

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